Hasta ahora el “ILEC” era el examen para conseguir un certificado de inglés jurídico más demandado, pero ahora que ha dejado de ser una posibilidad, cabe preguntarnos, ¿qué nos ofrece el “TOLES” (Test of Legal English Skills)?

La organización TOLES (http://www.toleslegal.com/) comenzó su andadura en 2000 y resulta muy interesante el hecho de que los materiales de preparación y los exámenes son el producto de la colaboración con abogados en ejercicio y en este sentido cabe destacar la aportación de la “International Division of the Law Society of England and Wales”.

También hay que resaltar que se trata de un examen con un objetivo concreto, desarrollar la habilidad necesaria para redactar documentos y desarrollar negociaciones en inglés, pero con la intención de lograr un nivel de precisión y corrección acorde a las exigencias del sector jurídico.

En tercer lugar, hay que reconocer que resulta atractiva la posibilidad de afrontar este reto de forma progresiva, ya que existe la opción de elegir entre los tres niveles en que se ofrece el examen:

1.- Foundation: el examen se centra en las habilidades de comprensión lectora y expresión escrita y se recomienda para aquellos estudiantes que tengan un nivel básico alto (A2+) o intermedio (B1). Es un primer paso para conseguir los fundamentos de terminología legal básica que permitan una aplicación práctica mediante una comunicación libre de errores.  Las diferentes áreas que abarca el vocabulario técnico del examen muestran la visión inicial de conjunto que se puede alcanzar en este primer paso (Introducción al “common law”, negociaciones a nivel básico, el proceso judicial, derecho de contratos, bancario, de sociedades, responsabilidad civil extracontractual, propiedad intelectual, derecho inmobiliario).

2.- Higher: además de comprensión lectora y expresión escrita, añade una segunda parte, comprensión auditiva. Se recomienda para aquellos que tengan un nivel intermedio o intermedio alto (B1+ ó B2), ya que supone un paso más que profundiza en los fundamentos terminológicos y gramaticales del nivel anterior. Los textos y documentos son más complejos y exigen un mayor dominio de las estructuras gramaticales y del nivel de registro adecuado a cada situación.

3.- Advanced: en este tercer paso, que incluye comprensión lectora y expresión escrita, el estudiante debe demostrar un dominio del inglés jurídico muy cercano al de un abogado nativo, por lo que se recomienda para aquellos que tengan un nivel intermedio muy alto ó avanzado (B2+ ó C1). Se trata de un tercer paso en la progresión del TOLES que se enfoca en el uso del lenguaje con la confianza y la precisión necesarias para redactar documentos, negociar y tratar con clientes, siempre eligiendo el nivel de registro, formal o informal, adaptado a las diferentes situaciones a las que se enfrenta un profesional del derecho actualmente.

Por último, la organización TOLES resalta que para obtener buenos resultados en este nivel,  el candidato debe ser capaz de utilizar lo que se conoce como “plain English” en línea con las tendencias actuales del mundo anglosajón, que cada vez se aleja más del inglés jurídico arcaico (“legalese”). Además se insiste en que es esencial conocer temas de actualidad del sector jurídico a nivel internacional.

Resulta evidente que es un reto enormemente interesante, y aunque el objetivo es obtener el certificado, el tiempo y el esfuerzo dedicados a la preparación del mismo pueden resultar muy gratificantes. Basado en lo anterior, hay que insistir en la importancia de contar con el apoyo docente adecuado que facilite los materiales adicionales necesarios para conseguir lo que se conoce como el “gold category” (http://www.toleslegal.com/toles-advanced-exam-3/)

En resumen, vemos que se trata de un examen que resalta la importancia de la expresión escrita y no incluye una parte oral en ninguno de los tres niveles. La organización TOLES argumenta que lo anterior da respuesta a las demandas de un sector en el que, por ejemplo, los empleadores pueden determinar el nivel de comunicación oral en las entrevistas de trabajo, pero necesitan un standard tangible que demuestre con exactitud el nivel del candidato en la comunicación escrita.